Variantes del Póquer en Casa – Guts

Variantes del Póquer en Casa – Guts 0001

Yo jugué mucho al póquer en la escuela secundaria, a mediados de los años 70. Por aquel entonces no había torneos televisados, ni salas de póquer legales e Nueva York donde yo crecí. Para los estudiantes era un juego ilegal, prohibido y tentador, como podía serlo el fumar, o beber una cerveza.

Una de las variantes favoritas era "guts". Se jugaban pequeñas fortunas, con lo que a veces había enfados. Creo que todavía algún compañero me debe dinero de esta época, me pongo nervioso sólo recordado esta época. Así es como lo jugábamos.

Jugábamos al menos 10 en una mesa grande de la cafetería. Todos recibíamos tres cartas boca abajo. Cada uno apostaba $.25. Este era el bote inicial. Los jugadores que perdiesen la mano tenían que ver este bote, como veremos. Cuando el bote era visto, ya no había apuesta obligatoria.

Empezando a la izquierda del repartidor, cada uno a su turno declarábamos "guts" o "no guts". Si alguien decía "guts" quería decir que estaba en la mano. Si tenía las cartas más altas de todos los que habían dicho "guts" – sin contar escaleras ni colores – éste ganaba el bote. En caso contrario perdía la mano, y como castigo, tenía que poner en el bote una cantidad igual al bote inicial, es decir, ver el bote. Si esto le ocurría a más de una persona, que hubiese dicho guts, cada uno tenía que ver el bote.

El bote se haría muy grande de esta manera. Esto sería una mano típica:

Una partida de diez jugadores, tres dicen "guts". El primero tiene dos ases, una mano normalmente ganadora. El Segundo tiene dos Tres Reyes – también fuerte pero no tanto. El tercero tiene tres 6. Mejor que cualquier otro par. Gana este último, y se lleva el bote de $2.50 y pierden los otros dos jugadores. Los dos perdedores deben ver el bote con $2.50 cada uno, dando un bote de $5.00.

En la siguiente mano, uno que decide rápido quiere robar los $5.00, esperando que los demás estén demasiado nerviosos. Así que dice "guts" con una especie de farol, con sólo un par de 7. Desafortunadamente para él, el siguiente jugador tiene una pareja de reinas – una mano que dicta llamar guts hasta al más tímido. Otros tres jugadores y el repartidor también dicen guts. Tienen en orden, tres 9, una pareja de Reyes, tres 5 y un par de Jotas. El repartidos con la pareja de jotas lo ha hecho mal, en vista que los otros dos o tres jugadores ya habían entrado en la mano. Pero en aquella época éramos muy malos.

El jugador con los tres 9 se llevó $5.00. Entonces seis perdedores ponían $5.00, haciendo un bote astronómico, para el estándar de chavales de colegio de los años 70): $30.00.

Continua el juego. Cuatro jugadores dicen guts en la siguiente mano. Tres Reyes ganan a otra tres manos fuertes. El bote se pone en $90.

En la siguiente mano todos dicen "no guts" hasta el jugador que está justo en frente del repartidor. Si éste dice "no guts" la mano está muerta (no dejábamos ganar el repartidor si nadiie más decía guts delante de él). Entonces el jugador hacia la mitad de la mesa era el que decidía abrir o cerrar este tipo de manos. Tiene un A54 – un As alto. Es una mano límite para decir guts hacia el final de la mesa. Tiene una probabilidad algo mejor que 50:50 de ganar cualquier mano al azar. Es un riesgo, pierde contra cualquier pareja. El repartidor además, sospechará de cualquier debilidad, por su posición adelantada y el enorme bote.

El último jugador suele ser agresivo. Dice "guts". El repartidor tiene "229" – normalmente no es una mano ganadora pero se arriesga por $90, dice "guts".

Gana los $90 y su oponente debe ver el bote.

Normalmente jugábamos sin dinero – porque jugábamos con dinero que no teníamos disponible. Se seguían las cuentas en papel, lo cual dificultaba luego la colecta de deudas. Yo siempre pagaba por cuestiones de ética, pero algunos no. De ahí los enfados. Dejé de jugar cuando alguien anunció que las deudas se reducirían en un punto decimal.

De todas formas, el juego daba mucha acción. Yo sugeriría un límite de la cantidad a ver el bote. Aún así no suelo aceptar jugar este juego hoy en día por los nervios que me entran recordando la partidas de esta época, aunque nunca se sabe algún día quizás tenga el valor.

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