Hipnosis en Póquer: Capítulo 3

Hipnosis en Póquer: Capítulo 3 0001

Sí, funciona. Pero no del modo en que se esperaba, sino de manera diferente, mucho mejor.

Esperaba que la hipnosis me convirtiera en una especie de robot detector de cada movimiento realizado en las partidas póquer, o quizás en un ordenador humano que pudiera memorizar cada apuesta efectuada en mi mesa y adivinara por una regla de tres las cartas que tenía mi oponente. Pero no ha sido así. De todas formas, todo eso hubiera sido aburrido.

En primer lugar, para mí esta semana ha sido muy beneficiosa. De media, he ganado una compra en cada sesión de póquer que he jugado online, ¿y me ha ayudado el hipnotismo? Yo creo que sí. Cualquier tipo de terapia alternativa tiene el potencial suficiente para causar un efecto placebo, es decir, la esperanza de que algo funcione puede hacer que lo consiga realmente, estoy seguro de que este hecho cuenta.

Pues bien, yo siento que ahora soy más observador, que presto mucha más atención a las manos de mis oponentes, incluso más que a las mías propias. Me fijo mucho más en detalles como mi aspecto en la mesa y los estados emocionales de los otros jugadores. Me planteo lo que mis oponentes deben estar pensando sobre mí y cómo esperan poder conseguir dinero de mí. Eso no quiere decir que ahora sea un jugador perfecto, aún cometo errores y tengo lapsos de concentración. Muchas de mis ganancias las he conseguido sacando provecho de manos en las que yo no debería siquiera haber participado. Gracias a la hipnosis, ahora soy lo suficientemente observador como para darme cuenta de cómo un buen golpe afectará a las futuras manos en las que participe y de que soy capaz de cambiar mi estilo de juego dependiendo de la situación en que me encuentre.

Quizás la diferencia más notable en mi estilo de juego online sean las bajadas que he hecho o el modo en que puedo rehacer una jugada en mi cabeza para saber si llevo ventaja a mis oponentes. No hay nada de memoria robótica en mi cabeza, es sólo una manera de pensar disciplinada y estructurada.

La diferencia más importante de todas la he notado en los juegos en vivo. Desde el momento en que me siento en la mesa estoy concentrado y me siento seguro. Los casinos son a menudo lugares muy intimidantes (especialmente aquellos a los que yo voy) y normalmente no abro la boca y me limito a jugar mis cartas. Ahora soy más extrovertido y bueno, también mucho más descarado. No estoy preparado para una partida con Tony G o Mike Matusow, pero sí para una batalla verbal si es necesario.

Mi juego en vivo ha sido casi perfecto. Limpié la partida el lunes y anoche conseguí la gran compra en un torneo sin cometer ni un solo error.

Desafortunadamente para un jugador de mi mesa, él sí que dio un mal paso. Como ven, no importa lo bueno que sea su hipnotizador, lo intensiva que sea su terapia o lo susceptible que usted sea a ella, en el póquer no puede defenderse ante el jugador que parece que va a por todas.

Lo último positivo que he conseguido de la hipnosis fue el aceptar la caída de mis Reinas con resignación y buena cara, aunque obviamente estaba enfadado, como todos cuando perdemos 300 libras por culpa de un idiota que desafía a la lógica y nos manda a casa con nada más que la limonada gratis del casino. Pero no me vine abajo (a diferencia de un tipo que, indignado, había lanzado la taza de té contra la mesa poco antes), me fui directamente a casa y recuperé parte del dinero jugando online.

Sinceramente, recomendaría la hipnosis a todo aquel que se esté planteando someterse a ella. No es que me haya convertido en mejor jugador, es que me ha ayudado a mantenerme concentrado cuando juego y a "meterme en la situación". Creo que volveré a otra sesión en el futuro, especialmente si mi buena racha continúa.

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