Ser aceptado como jugador de póquer: capítulo 1

Ser aceptado como jugador de póquer: capítulo 1 0001

Desde el primer día en que tuve edad para participar en apuestas he disfrutado con ellas. Todo comenzó con un par de libras semanales en las quinielas y la cosa no fue mucho más lejos. Mis apuestas deportivas, de entre 5 y 20 libras, se ceñían al fútbol, boxeo y alguna vez a mercados novedosos. En ocasiones, aposté 50 libras con mi padre en resultados de combates de boxeo muy reñidos, pero sólo en ocasiones especiales. No ganaba mucho, pero tampoco perdía demasiado…y eso era todo (de hecho, soy un gran pronosticador de boxeo actualmente, por si alguna vez quieren apostar).

Desafortunadamente, algunos de mis más aventureros amigos apostaron varias miles de libras en un número de corners de un partido de segunda división húngara terminó por manchar también mi reputación.

No importaba que la cantidad que yo me gastaba al mes en apuestas fuera probablemente la misma que otros invertían en tabaco, alcohol u otros pasatiempos relativamente baratos: el hecho de que gastase un poco de mi dinero en apostar me convertía en un ludópata ante los ojos de mi madre, mi novia de aquel entonces y cualquiera que nunca hubiera jugado. Era normal, es innato en el ser humano el rechazar lo que no conocemos. Pero después llegó el póquer.

Cuando comencé a jugar, sólo lo entendía como una apuesta. No sabía lo que hacía, pensaba que una jota alta era una buena mano (cuando todos sabemos que la buena es la reina alta) e igualaba las apuestas incesantemente, esperando conseguir manos imposibles. Pero después me convertí en un buen jugador, empecé a leer y cada vez obtenía mejores resultados. Ahora, el póquer es para mí más que una apuesta, hay que merecer cada victoria, los números impares y las probabilidades no importan demasiado.

Así que, el día en que conseguí mi primera victoria significativa pensé que era hora de darme a mí mismo una palmadita en la espalda. Anuncié con alegría a mis amigos que había ganado casi mil dólares en un torneo de póquer en el que había invertido sólo diez dólares. Pero no descorcharon la botella de champagne, ni llenaron la sala con globos ni serpentinas, ni tuve una entrevista con Parkinson. La respuesta a mi noticia fue una discusión larga y tendida sobre los peligros de juego.

Sé de una organización que está intentando que el póquer quede reconocido como un deporte olímpico. Personalmente, no estoy de acuerdo, pero entiendo que quiera hacerlo. Lo más frustrante para un jugador de póquer es que siempre se encontrará con personas no jugadoras que no lo consideren un juego de destreza. No creo que el póquer debiera ser reconocido como un juego olímpico (al igual que el ajedrez tampoco debería serlo) pero sí que sería muy positivo, porque de este modo las personas se darían cuenta del factor habilidad en este juego.

Existen muchas razones por las que los no entendidos pueden tener un mal concepto sobre el factor habilidad en el póquer, entre ellas, las siguientes:

Televisión

El Poker Draw de 5 cartas es el juego de azar de las cadenas de televisión, ya que la mano consta de 5 cartas es más fácil seguir las acciones. En cualquier otra disciplina de póquer hay cartas mostradas y cartas ocultas, modelos de apuestas, posiciones, diferentes chips y una gran cantidad de reglas que indican la fuerza de cada mano de sus adversarios. En el Poker Draw de 5 cartas no se dan señales como a qué tipo de mano se enfrenta o la fuerza de ésta. Por tanto, es muy difícil transmitir la idea de póquer como juego de destreza, porque sólo la suerte decidirá el ganador.

Otro factor que no ayuda es la norma principal del juego en casa, que vendría a decir: "debe tener el mismo dinero que yo para poder ver mis cartas". Éste suele ser el catalizador para que el "héroe" pida un préstamo o se juegue lo que sea para poder igualar la apuesta. Esta regla es ridícula, porque en este caso, el ganador de la primera mano en el World Series sería el campeón de todo el torneo. Pero nos sirve como lección sobre los peligros del juego.

Existe una gran contemplación en torno a las imágenes de cowboys y trucos de cartas que dan al póquer la imagen de un juego que se aprovecha de los más vulnerables. Por no mencionar las ridículas manos que casi nunca tienen lugar, como los Quads vs. Quads, incluso en una escena de la última película de James Bond se mostraba una partida de póquer en la que una escalera de color ganaba a un full de ases.

La televisión nos presenta una vaga interpretación sobre el póquer, en la que se destacan los aspectos más negativos y extremos y se ignora todo aquello que lo convierte en un juego complejo que requiere una enorme destreza.

Casinos

El hecho de que las partidas de póquer tengan lugar en un escenario asociado a la pérdida de dinero y la adicción al juego no ayudan en absoluto. Mucha gente ha comenzado en la ruleta o el blackjack por puro pasatiempo y ha terminado con los bolsillos vacíos. Con gusto empezaría a despotricar sobre el por qué el club Gutshot no debería haber perdido su caso ante la justicia, pero no lo haré aquí. El caso es que, cuando un jugador no entendido mezcla póquer y casino, continúa con la idea fija de que "la casa siempre gana", aunque la casa no esté involucrada directamente.

Mesas Finales Televisadas

El póquer en televisión ha hecho maravillas por el juego y la percepción de éste por parte de la gente, pero existe una dinámica de las mesas finales televisadas que ofrece inintencionadamente una idea del póquer como un juego de apuestas, más que de habilidad. Ésta es, la estructura de las ciegas altas y de todas aquellas en acción. Cuando llegamos a la mesa final, las ciegas están consumiendo a cada jugador hasta tal extremo que las manos los guían por sí solas. Frecuentemente, como resultado de parejas vs. AK, el dinero se queda a la mitad del flop y nos quedamos con un coinflip. El espectador no entendido asume que así es como se juega todo un torneo, y que el ganador total podría ser también el campeón mundial de coinflip. Pero no ven los días y días de largos y agotadores juegos de mucho dinero, con empates y rivales poderosos, estableciendo imágenes de la mesa, burbujas en el juego, etc…Lo único que puede salvarnos es la reciente popularidad del programa High Stakes Poker, que muestra cómo se juega el póquer de verdad.

Ésta son sólo algunas de las razones por las que la gente a su alrededor pueden no apoyar su amor por las cartas. La próxima semana compartiré con ustedes algunos trucos para conseguir que aquellos que no conocen el póquer acepten su afición.

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