La columna de May Maceiras: Hans el listo.

La columna de May Maceiras: Hans el listo. 0001

Me apetece contaros una historia que conocí hace poco. La leí en un

libro sobre comunicación no verbal. Esta es una columna de poker así

que se da por supuesto que si hablo de ella aquí es porque me llamó la

atención dentro de ese contexto, pero la verdad es que no tiene por

qué ser así necesariamente. Habrá quien saque alguna "moraleja" que
pueda aplicar a su forma de entender el juego, y habrá quién sólo vea
una historia curiosa y nada más. A mí simplemente me apetece
contarla
. Así que esta semana hacemos un descansito de tecnicismos,

estrategias, movimientos, etc. y hablaremos como en cualquier

conversación de cafetería. Espero que la disfrutéis como yo lo hice.

En 1900, un tal Herr Von Osten se compró un caballo en Berlín. El

caballo se llamaba "Hans" y Herr Von Osten ni se imaginaba siquiera

que ese animal sería uno de los caballos más famosos de la historia.

Von Osten entrenó a su caballo para que contara mediante golpes con su

pata delantera. Hans aprendió muy rápido y enseguida pasó de sólo
contar a sumar, restar, multiplicar y dividir, con una facilidad
pasmosa
. Su dueño le exponía números y le pedía que hiciera una

determinada operación aritmética y Hans contestaba siempre

acertadamente. Incluso operaciones eventuales con fracciones y

factores. Increíble. Tan increíble que Von Osten no se resistió a

exponer su caballo al resto del mundo y hacer demostraciones de su

habilidad en sesiones públicas. En esas demostraciones, "Hans" era

capaz de contar las personas presentes, y responder a preguntas como

¿cuántos niños hay?, ¿cuantas personas con gafas?, etc. con golpes de

su pata delantera. Hans realizó algunas proezas increíbles: decir qué

hora es, usar un calendario, recordar el tono de una música y muchas

otras. Von Osten fué más allá e incluso le enseñó al caballo un

alfabeto codificable en números y, por tanto, en golpes de casco, de

forma que Hans era capaz de responder a prácticamente cualquier

pregunta.

Todo indicaba que Hans era un animal magníficamente inteligente, capaz

de "entender" la lengua alemana, capaz incluso de "hablar" tanto en

palabras como en números y con una inteligencia superior a la de

algunos humanos. A pesar de que en aquellos tiempos no existía

Internet ni ningún medio de comunicación o publicitario capaz de

propagar una noticia como sucede hoy en día, "Hans" se hizo

mundialmente famoso en muy poco tiempo. Todo el mundo hablaba del
prodigioso caballo que era "capaz de hacer cualquier cosa, menos
hablar" y le bautizaron como "Hans el listo"
.

Como es evidente, su caso levantaba muchas suspicacias. Tanto de los

desconfiados que asistían a sus demostraciones públicas y creían que

se trataba de algún truco, como de científicos de diversas ramas que

enseguida se interesaron por el caso de ese notable caballo cuyas

habilidades, de ser reales, suponían un importante descubrimiento. Así

que se constituyó un comité investigador para decidir si había o no
fraude
en las actuaciones de Hans. Dicho comité estaba integrado

por expertos en caballos: veterinarios, domadores de circo, oficiales

de caballería y también un profesor de psicología y fisiología. Se

realizó un experimento con Hans, del cual excluyeron a su dueño, y

Hans fue capaz de responder a todas las preguntas que le plantearon,

como lo había estado haciendo hasta entonces en cualquiera de sus

"performances". Para la comisión fue prueba suficiente de que NO
había fraude y la habilidad del caballo era "real" y así lo
anunció
.

Sin embargo, más tarde, se convocó una segunda comisión para seguir

investigando su caso. Fue el principio del fin para "Hans el listo".

En esta ocasión, el experimento que realizaron fue sutilmente

distinto. Se le pidió a su dueño, Von Osten, que le susurrara un

número al caballo en su oído izquierdo, mientras otro experimentador

hacía lo propio con el oído derecho. Se le ordenó a Hans que realizara

la suma y diera la respuesta. Respuesta que los experimentadores

desconocían ya que ninguno de los dos conocía el número que el otro le

había dicho a Hans. "El listo" fracasó y siguió fracasando en todas

las pruebas posteriores. En nuevos tests, el experimentador, Pfungst,

descubrió que Hans sólo contestaba a la pregunta si alguien a su
alcance visual conocía la respuesta
. Cuando le hacían una pregunta

a Hans, los observadores adoptaban una postra de expectación y tensión

en su cuerpo; cuando Hans llegaba al número correcto de golpes, los

espectadores se relajaban y probablemente hacían algún ligero

movimiento que Hans interpretaba como la señal para dejar de golpear.

Se suele utilizar la historia de "Hans el listo" para hablar sobre la

capacidad de un animal para aprender el lenguaje verbal. A mí,

personalmente, me llamó mucho más la atención por su capacidad para

entender el lenguaje no verbal y la importancia de éste en la

comunicación. Hans era muy inteligente, no cabe duda de eso, pero su

inteligencia no residía en su capacidad para comprender órdenes

verbales, sino en su capacidad para responder a movimientos casi

imperceptibles e inconscientes de quienes lo rodeaban. Su
comprensión del lenguaje "no verbal" era tal, que confundió a todos
los que lo conocieron, haciéndoles creer que realmente ese caballo
"entendía" lo que le estaban diciendo
.

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