El rincón de Sexton: Archie Karas, Parte 8 – Mini-rachas

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Cuando Archie Karas perdió los 40.000.000$, empezaron a circular rumores sobre si se habría suicidado. Nadie lo vio en Las Vegas durante cuatro o cinco meses. Después de todo, ¿Cuanta presión puede aguantar la mente tras un descalabro así? Se debió sentir como Steve McQueen en aquella escena de El rey del juego en la que pierde con full de ases contra la escalera de color de su rival. ¡Debió ser una sensación horrible! Sin embargo Archie Karas estaba vivito y coleando, y con idea de volver a Las Vegas a seguir con sus milagros, o más exactamente mini-rachas, como las bautizaron por aquellos días.

Durante mis entrevistas con Archie, le pregunté: "¿Qué hiciste y a donde fuiste tras perder todo ese dinero en 1995?"

Archie respondió: "Para empezar, he ganado y perdido enormes cantidades de dinero toda mi vida, y he aprendido a superarlo, ya que soy un autentico jugador. Perder 40.000.000$ fue una dura prueba, pero no soy de los que se vienen abajo. Unos cuatro meses tras perderlo todo fui a Los Ángeles y le pedí prestados 40.000$ a un buen amigo. Decidí regresar a Las Vegas y fui al Desert Inn a jugar a los dados. ¡En cinco días había transformado los 40.000$ en un millón de dólares!"

Le comenté: "Archie, me parece increíble. ¿Me estás diciendo que cuatro o cinco meses tras perder toda tu fortuna volviste a Las Vegas con dinero prestado y lo transformaste en 1.000.000$ la primera semana?"

"Tom, una vez gané aquel millón en el Desert Inn fui al Horseshoe para volver a jugar límites altos. Al cabo de unas horas había ganado 4.000.000$ más en la mesa de dados, ¡lo que significaba que había transformado 40.000$ en 5.000.000$ a los cinco días de volver a Las Vegas! Lo divertido es que estuve coqueteando con una camarera del Desert Inn, y la quinta noche le pregunté su número de teléfono. Me contestó que podría perder su trabajo por eso, pero luego pasó a mi lado en la mesa de dados para servirme una copa, me lo susurró al oído y me recomendó que fuera al servicio y lo escribiera. Debió de pensar que era algún empresario de éxito, que tenía su día de suerte en la mesa de dados. En esos momentos iba 1.000.000$ arriba en el Desert Inn, y pensé que podría ir al Horseshoe a jugar fuerte un rato, ganar unos cuantos millones, y volver para recogerla cuando saliera del trabajo. Aquella noche tuvimos una cita memorable".

"Mira si fue memorable que cuando estábamos en el parking del Desert Inn me preguntó: 'Por cierto, ¿de que trabajas?' Le dije: 'Soy jugador profesional' y contestó: 'Oh, no, eso no, es terrible, no podemos estar juntos, ¡odio a los jugadores!' Me quedé boquiabierto y le comenté que creía que ganar 5.000.000$ en una noche era algo bueno. Parecía como si fuera un apestado o algo así, cuando le dije que era jugador, como si hubiera tenido alguna mala experiencia anteriormente con alguno. Me echó del coche y se marchó velozmente haciendo chirriar las ruedas, mientras yo me quedaba ahí de pie con los ojos abiertos como platos. Mientras se iba, recuerdo murmurar para mis adentros, 'Pero si he ganado 5.000.000$...'"

Me reí mucho con la historia de Archie, y le dije: "¡Eso es lo que yo llamo una noche de acción en Las Vegas!"

"¡Desde luego!" dijo Archie, riéndose conmigo.

Archie continuó con la historia: "El día siguiente no tenía intención de seguir jugando, pero le debía 150.000$ a un tipo y quedamos en el Horseshoe para pagarle. El tipo no se presentó, así que me puse a jugar otra vez a los dados. No quería jugar, pero allí estaba yo de nuevo. Cuando se presentó para reclamar los 150.000$ le dije: 'Has llegado demasiado tarde. He perdido los 4.000.000$ que gané la noche anterior'. Al tipo se le quedó carita de cordero degollado, probablemente pensando en por qué no había podido llegar a la hora acordada. Acabé perdiendo el otro millón tras la cena. Le dije al tipo que tenía una caja fuerte en el Mirage y le pagué 75.000$ de los últimos 100.000$ que me quedaban. Al final le pagué los otros 75.000$ más adelante, después de otra mini-racha que tuve".

"Los jugadores siempre ponemos alguna excusa, pero aquella preciosa mujer realmente me sacó de mis casillas, y acabé tirando esos 5.000.000$ por la borda. Pasé de 5.000.000$ a 25.000$ en una noche, ¡mi montaña rusa personal no había finalizado!"

Le pregunté a Archie cuál era la razón de que fuera al Horseshoe a jugar cuando podía ganar dinero en cualquier otro lugar.

"Los límites altos. Eran como un imán, como cantos de sirena para mí. Aquellos límites me daban la oportunidad de ganar millones en vez de miles. Me arruinaba y volvía a jugar con el dinero de alguien que me bancaba, y siempre les hacía ganar dinero. Entonces cogía mis ganancias y me iba a las mesas de dados y bacarrá para intentar ganar millones de nuevo. Toda mi vida ha sido igual".

"Una de las rachas más impresionantes sucedió unos cuantos años después de perder los 40.000.000$. Volvía de Los Ángeles con 1.800$ en el bolsillo y me paré en el Gold Strike para jugar un poco. Perdí 1.600$ en poco rato y me fui a comer algo. Recuerdo que pensaba, ¿Qué voy a hacer con los 200$ que me quedan? Pues me los puedo jugar. Me fui a los dados y transformé los 200$ en 9.700$ y decidí dirigirme a Las Vegas. Primero me detuve en el Fitzgerald's y gané 36.000$. Al día siguiente fui al Horsehoe, y transformé los 36.000$ en 300.000$. ¡Al día siguiente volví a ganar, y el tercer día había transformado esos 200$ iniciales en 980.000$!

Archie se puso a explicar una historia de cuando tenía 19 años: "Conduje de Las Vegas a Los Ángeles y gané 180.000$ jugando a los dados. ¡En 1978 esa cantidad era como si hubiera ganado tres millones de dólares!

Le pregunté como se las arregló para jugar en el casino sin tener aún 21 años.

"En aquellos tiempos era diferente, nadie pedía nunca el documento de identidad. Gané mucho dinero desde los 20 a los 30 años, cuando jugaba en el Dunes y el Stardust. A los 28 me mudé a Las Vegas para jugar póquer cubierto e hice crecer mi banca a los 4.000.000$. Tardé pocos meses en perderlo jugando a los dados. Siempre jugaba en los límites más altos, ganaba un montón de dinero, y a continuación me arruinaba. Te comento esto porque mucha gente piensa que tuve mucha suerte en el periodo de 1992 a 1995, cuando acumulé 40.000.000$. He ganado y perdido fortunas durante cuarenta años. Nunca me ha importado la cantidad en juego. El secreto para ganar tanto dinero es que nunca he tenido miedo a arruinarme. ¡Para mí era muy fácil empezar de nuevo y volver a ganar montañas de dinero!

"De hecho volví a ganar dos millones y medio más en el Desert Inn tres meses después de ganar y volver a perder aquellos 5.000.000$. No paso mucho tiempo hasta que el Desert Inn me dijo que ya no era bienvenido para jugar a los dados. Tras mi bancarrota de 1995 tuve varias mini-rachas en los tres años siguientes. Por ejemplo, gané 1,200.000 en Las Vegas Hilton, 500.000$ en el Tropicana y 2.000.000$ más en el Bellagio en 1997. Me prestaban dinero y ganaba de 100.000 a 400.000$. La mitad se la quedaba el inversor, y entonces yo volvía a las mesas de dados para intentar recuperar mis millones. Una noche de 1997 mi hermano Pete vino a visitarme y empecé con 10.000$ y los transformé en 600.000$. Aquella noche me puse a jugar a billar y gané 100.000$. Luego fui a jugar a póquer y gané 200.000$ más. Aquella noche disfrutamos de una agradable cena. Había regresado y sorprendido a mucha gente con mis mini-rachas. ¡Hice ganar mucho dinero a mucha gente en aquella época!"

"El problema comenzó cuando me impedían la entrada y me decían que no querían saber nada de mí. Los casinos empezaron a tratarme como si fuera un atracador o que se yo. De lo único que se me podía declarar culpable era de ganar mucho dinero en las mesas de dados. La mayoría de casinos nunca han visto a alguien como yo. Para ellos era más fácil decir: 'No queremos que vuelvas a jugar aquí'. Cuando jugué durante dos años en las mesas del Horseshoe puedes estar seguro que Jack Binion era lo suficientemente astuto como para no dejar que ningún jugador le hiciera trampas. Estaba rodeado de los mejores expertos. Por eso Jack me respetaba. Sabía que estaba jugando limpio".

"De los otros casinos que me prohibieron la entrada. Ninguno pudo probar que hiciera nada ilegal. Créeme, si hubieran tenido la más mínima prueba me hubieran denunciado para meterme en una prisión".

"Tom, eres la primera persona a la que le cuento mi historia, y ahora me doy cuenta de que es posible que a partir de ahora no encuentre ningún lugar donde jugar a los dados, a bacarrá o a blackjack. Antes pensaba que podría jugar en los casinos si no llamaba demasiado la atención. Pero ahora ya no es así. Cuando te conocí tuve la impresión de que eras el único en que podía confiar para contarle la historia de mi vida. Y ahora sé que el boom del póquer es la solución. El póquer siempre fue mi especialidad al fin y al cabo".

No te pierdas la novena parte, en la que hablaremos con Jack Binion para saber que piensa de Archie. Y nuestra última entrega se llamará "El regreso de Archie" en la parte 10.

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