Trallero Reiser: tragaperras y tramposos (y III)

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Concluimos esta semana con la serie de "Tragaperras y Tramposos" explicando la historia de Ronald Harris, quien atacó el sistema "desde dentro", y que fue descubierto por una simple falta de planificación. Esta vez empezaremos desde el final, desde el punto de vista de la policía, quien estirando del hilo encontró una organización delictiva de estar por casa.

Algo huele mal con este tipo...

Eso debía pensar la empleada del casino Bally's Park Place en Atlanta cuando se le acercó Reid McNeal. Aquel sábado por la tarde, Reid había comprado 10 boletos de keno de 10 dólares cada uno, y en uno de ellos había acertado un pleno de ocho números, lo cual le daba un sustancioso premio. Nada más y nada menos que 100.000 dólares. La empleada no salía de su asombro, de hecho era el premio más grande jamás pagado en Atlantic City, y las odds que tenía Reid para acertar eran de 230.000 a 1. Reid estaba nervioso, muy nervioso, y no hacía más que insistir en que quería cobrar en efectivo.

Algo huele mal con este tipo... La empleada le pidió una documentación para identificarle, y Reid no llevaba nada encima. Siguiendo el procedimiento del estado de New Jersey, que dice que cualquier premio de más de 35.000 dólares debe ser verificado por la División de Juego del estado, avisó a sus supervisores, y estos fueron hacia allá acompañados de un par de policías. Cuando llegaron al casino, acompañaron a McNeal a la habitación de su hotel para buscar su documentación, y allí encontraron a un amigo suyo, Ronald Harris. No le dieron importancia a la presencia de Harris, y se llevaron a McNeal aparte para hacerle algunas preguntas rutinarias, era extraño que alguien acertase un pleno con un premio tan suculento en su primera apuesta.

Una vez comprobada su documentación, descubrieron que MacNeal era miembro de la Comisión de Control de Juego de Nevada, una entidad encargada de la regulación y control del juego en aquel estado. Aquello empezaba a oler muy mal. Decidieron subir de nuevo a la habitación, a ver qué tenía que contarles su amigo y qué relación tenía con la Comisión de Control de Juego, pero Harris se había esfumado. Registraron la habitación, y encontraron equipación informática, chips, libros acerca de cómo funcionaba el ordenador que generaba los números aleatorios de Keno en el Bally's y notas acerca de cómo sacar partido de ello. Aquello era una estafa en toda regla.

[B]Estirando del hilo[7b]
Afortunadamente los agentes habían tomado nota de la identidad de la identidad de Harris cuando lo encontraron en la habitación, y así supieron que se trataba de un técnico informático de la Comisión del Control de Juego de Nevada. Tenía acceso a información confidencial, así que se había apropiado del código fuente del generador de números aleatorios que usaba el ordenador del Bally's para el Keno. Harris usaba su ordenador para ponerlo "en paralelo" con el del Bally's, con lo cual podía predecir cuáles eran los números que iban a salir. Un rato antes de que McNeal comprase los tickets, había estado en comunicación con Harris con unos transmisores caseros, dándole cuenta de los números que iban saliendo en el Keno. Harris había usado estos números para emparejar su ordenador con el del casino, y una vez tenía unas predicciones fiables, le dio a McNeal unas series probables de números a los que apostar. Acertaron de lleno.
Fin de la aventura. McNeal fue detenido en Atlantic City y Harris nada más aterrizar en el aeropuerto de Las Vegas. Pero fue tan sólo Harris quien pagó el pato, ya que McNeal aceptó testificar contra él a cambio de que se le retirasen los cargos. Pero los oficiales encargados del caso estiraron del hilo, un tipo con tan poca integridad, con acceso a información confidencial, podría liarla parda, como dirían algunos. Y así fue.
Como parte de su trabajo rutinario, Harris estaba encargado de hacer pruebas al azar en las máquinas tragaperras por todo el estado de Nevada, para verificar su integridad y correcto funcionamiento y, sobre todo, verificar que los chips que poseían estaban aprobados por la Comisión de Control de Juego, lo cual se suponía que era una garantía. Esos chips en los que ponían más énfasis eran específicamente los dedicados a garantizar un % de pago en las máquinas. Los propietarios de los locales donde estaban las tragaperras podían alterar el contenido de los mismos, y así hacer que pagasen un % más bajo que el estipulado, aumentando así sus ganancias. El trabajo de Harris consistía en detectar esto, pero en lugar de eso, los alteró en beneficio propio. En lugar de analizar el software que contenía los chips, lo borraba y grababa uno de su cosecha. Ese software que grababa obligaba a la máquina a dar el premio gordo cuando se introducían las monedas en una secuencia determinada. Si por ejemplo, en aquella máquina modificada, metía primero 2 monedas, luego 3, luego 1 y luego 5, la siguiente jugada le daría el premio máximo.
Y funcionaba, ya lo creo que funcionaba. Harris, en colaboración con su ex-mujer y un par de amigos, había conseguido jackpots por todo el estado, tan altos como 9.000 dólares en Reno y $5.000 en North Lake Tahoe, y así hasta un total de 24. Así que en 1997 estos cargos se añadieron a su desliz con el Keno, y Harris aceptó declararse culpable a cambio de una condena de 7 años de cárcel. En la actualidad está en libertad y trabaja para una editorial. Pero imaginado lo rico que sería ahora si su amigo hubiera llevado una identificación encima cuando reclamó el premio. No le hubieran encontrado en la habitación del hotel, y nada de aquello se hubiera desencadenado.
Viendo caras y jugando
Aunque seguramente lo hayáis visto en las películas, y de una manera muy espectacular, con software de reconocimiento facial, como en la película "21", las fotos a la vieja usanza se siguen usando en muchos sitios, así que la "lista negra", o "black book", como lo llaman en Estados Unidos, existe restringiendo la entrada en los casinos de Las Vegas y es pública. En el siguiente link podéis ver las caras de los protagonistas de las últimas columnas: el clan de Carmichael, Pereira y Balsamo, o al propio Ron Harris:
http://gaming.nv.gov/loep_main.htm
Clicando sobre su foto podréis ver los cargos que se les imputan para no poder entrar a los casinos. Pero mirando la lista, he encontrado un fallo, así que os propongo un pequeño juego, si es que no lo han corregido ya. Entre las fotos de personas a las que se les ha prohibido la entrada a los casinos, está la de una, cuya vida se ha llevado al cine y ha sido interpretada por Robert de Niro, y que ya no debería estar en ella, puesto que falleció el pasado 13 de Octubre. ¿Quién es, y cuál es la película?

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