Trallero Reiser: Anecdotario de póquer... Y van dos

Trallero Reiser: Anecdotario de póquer... Y van dos 0001

Abro esta semana con otra tanda de anécdotas de póquer y blackjack, las más curiosas que han llegado a mis oídos.

Doyle Brunson y Bill Gates

Tengo mis dudas sobre la autenticidad de esta historia, pero la he visto reproducida en varios lugares, incluida la propia web oficial de Doyle Brunson, así que os la contaré, ya que no deja de ser graciosa.

Los que conozcáis un poquito de la vida de Bill Gates, sabréis que desde joven tiene una gran afición por jugar al póquer. De boca de sus amigos más cercanos, como el propio Steve Ballmer, se dice que era capaz de pasar noches enteras jugando al póquer mientras estuvo en la Universidad de Harvard, y que era un ganador nato. Incluso fijaos en el detalle de que el sistema operativo Windows Vista lleva incorporado un juego de Texas Holdem, dicen que por capricho de Bill.

Pues bién, ¿qué tal si ahora unimos al amigo Bill con Doyle Brunson? Pues que tenemos una anécdota de lo más curiosa. Se cuenta que el archimillonario de Microsoft se encontraba en el Casino Mirage, jugando una partida de holdem de 3/6 dólares. Entonces entró Doyle al Casino, y Bill le vio pasar entre la gente mientras se dirigía a una mesa de límites altos. Entusiasmado al ver a la leyenda en el local, rápidamente llamó a uno de sus asistentes para que consiguiera un ejemplar del libro de Doyle, el Supersystem, y que fuera a Doyle con él para que se lo dedicara.

El asistente de Gates corrió a una tienda para comprar un ejemplar del libro de Brunson, y apresuradamente volvió al Mirage. Entró en la sala de High Stakes, y explicó al director de la misma quién era su jefe y lo que le había encargado. El director de la sala le hizo esperar, y fue a decirle a Doyle que alguien que venía de parte del hombre más rico del planta necesitaba hablar unos minutos con él.

Doyle accedió, y el asistente de Bill le explicó lo que había ocurrido: que su jefe estaba jugando en las mesas de límites bajos del casino, que había leído su libro, que le había visto entrar y que estaría encantado si le pudiera dedicar una copia. ¿Cuál fue la respuesta de Doyle?

-NO.

-Pero, ¿por qué?

-Un tipo que gana millones de dólares y no es capaz de sentarse en esta mesa para apostar con jugadores de verdad, no merece que le firme mi libro.

Menuda puya la que le tiró Doyle. Y Bill se quedó sin su libro dedicado, porque a pesar de que efectivamente gana millones, rehusó ir a jugar con tiburones, donde seguramente iba a acabar trasquilado.

Esta anécdota es contada a modo de chiste por el propio Doyle, pero me cuesta mucho creerla, aunque quién sabe, quizá si Bill hubiera aceptado jugar, hoy estaríamos hablando de DoyleSoft o de Brunson Vista. Ganase quien ganase, estos sistemas operativos siguen dando bad beats a los usuarios, eso sí.

Larry Flint y el póquer

En una ocasión preguntaron a Larry Flint, el magnate del imperio Hustler, a qué se debía su afición por el póquer. Les dejó boquiabiertos cuando contestó:

-Bueno, la verdad es que estando en una silla de ruedas, no da para practicar demasiado esquí acuático.

A modo de curiosidad, os contaré que Larry Flint es un apasionado del 7 stud, la única variante del póquer que juega. Llegó a quedar octavo en las WSOP del 2000 en esa modalidad, ya que considera el Texas Holdem como aburrido. Habitualmente juega 7 stud en límites altos y en vivo con profesionales de la talla de Ivey o Greenstein, con frioleras de antes de 500 dólares, y ciegas de 2000/4000 dólares. Todo un personaje, al que su pasión por el póquer le llevó a comprar un Casino donde juega a diario, y donde dicen las malas lenguas que llega a perder hasta 300.000 dólares mensuales jugando contra profesionales.

El rey Farouk de Egipto y su Scatergories

Se cuenta que el rey Farouk de Egipto tenía una técnica infalible para ganar al póquer. Cuando llegaba el momento del showdown, y sus oponentes enseñaban las cartas, él sencillamente decía:

-Tengo mejor mano.

Y efectivamente, y sin enseñar sus cartas, se llevaba la mano, ya que nadie se atrevía a decirle nada dada su posición. Pero ocurrió que un día, uno de los jugadores que estaban en la mesa, se atrevió a retarle, y llegado el momento del showdown, y sin enseñar las cartas, dijo:

-Tengo tres reinas.

-Gano, yo tengo tres reyes -dijo el rey Farouk.

Entonces el jugador dio la vuelta a sus cartas y a las del monarca, descubriendo que sólo tenía dos reyes, a lo que respondió:

-Yo soy el tercer rey.

Y se quedó con el bote.

Matt Daemon y el Lap Dance

Para acabar, y aunque no tenga que ver con el póquer, os relataré una anécdota de lo más graciosa de Matt Damon y George Clooney. Parece ser que George Clooney es un gambler de pies a cabeza, pero con la peor mala suerte para el juego que pueda tener un ser humano sobre el planeta. Durante el rodaje de la película Oceans Eleven, George se fue con sus compañero de rodaje Matt Damon al casino una noche para jugar al Blackjack.

George Clooney tiene la negra con los juegos de azar, así que pierde nada más y nada menos que 25 manos seguidas, quedándose sin un sólo céntimo. Incluso los profesionales que hay en la mesa se quedan intimidados por la mala suerte que contagia, y retiran sus fichas por un rato, esperando a que Clooney se marche. Al verse sin un centavo, y convencido de que su suerte tiene que cambiar, le pide a Matt Damon que le preste 600 dólares para remontar la mala racha. Pero Clooney es un gafe con mayúsculas, y vuelve a perder todo.

A la mañana siguiente, cuando se levantó Matt Damon, vio que alguien le había pasado un sobre por debajo de la puerta. Cuando fue a cogerlo, leyó que era de parte de Clooney. Lo abrió, y encontró un cheque por valor de 600 dólares. Siguió leyendo, y se echó a reir. El cheque decía:

"Páguese a... Matt Damon"

"La cantidad de... seiscientos dólares"

"En concepto de... Un lap dance"

Para el que no lo sepa, un lap dance es un baile erótico en el que la stripper baila a milímetros del cliente. Imaginad la cara del empleado del banco cuando Matt fuese a cambiar el cheque.

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