Trallero contra Chuck Norris (parte II)

Trallero contra Chuck Norris (parte II) 0001

(Leer la Primera parte)

Mini flashback, estilo película de Hollywood, imaginad un fade out:

"All in", dijo Chuck Norris sin mirar siquiera sus cartas.

"Coñe, que yo escuché que este tio ganó una vez haciendo una escalera real preflop y sin ver el board", pensó para sí Trallero.

Con sumo cuidado, Trallero miró sus cartas: 2 de diamantes y 7 de corazones. Su mano talismán. Ahora o nunca. Ir all in en la primera mano era arriesgado, pero si ganaba, pasaría a la Historia, entraría directamente al Olimpo de las glorias del poker.

Fade in, y volvemos a la historia. Sin pensarlo dos veces, y con su mano talismán, Trallero empuja sus fichas al centro. La multitud se amontona alrededor de la mesa. Chuck Norris voltea sus cartas, descubriendo... ¡un dos de corazones y un 7 de diamantes! Ese tío era bueno, muy bueno.

El croupier, con las manos temblorosas, coloca las cartas de los dos en el centro, y con suma delicadeza, saca las cartas del flop: A, Q, J de picas. La multitud está murmurando. Turn, 10 de picas. El croupier empieza a sudar, y saca la carta del river: K de picas.

Escalera real para los dos. Chuck se empieza a poner nervioso, se le inyectan los ojos en sangre. Trallero se huele que el próximo en respirar, recibe, así que se queda quieto como una estátua. Desgraciadamente, desde el público se oye:

-¡Atchuuuuuus!

-¡Jesús!

Eso fue suficiente. Chuck se levanta de un salto de sus silla y les atiza a los dos espectadores sendas patadas giratorias retorciéndoles el cuello, de manera que ahora pueden verse los bolsillos traseros del pantalón. La gente se pone nerviosa y rápidamente vuelve hacia la grada. Chuck Norris vuelve a tomar asiento y da un golpe en la mesa:

-¡Croupier! ¡Cartas!

La cosa pintaba fea. Afortunadamente Trallero había estado entrenando una nueva variante del Thunderdome (*): el Thunderdome Fireburner.

(*) Nota del autor: para los que no sepais qué es la técnica del Thunderdome, os recomiendo la lectura del seminario sobre el Tilt publicado unos meses atrás en Pokernews.

Trallero miró en sus bolsillos: allí estaba el Zippo que había ganado en una timba al mismísmo T.J. Cloutier hacía unos años antes. Quedó tan desmoralizado que desde entonces T.J. no fuma.

Ahora necesitaba un buen reactivo. Había comido ligero aquella mañana, así que necesitaba pólvora de primera calidad si quería que saliera bién:

-¡Camarera, por favor! -gritó Trallero-

-¿Sí, señor Reiser?

-Me traiga una cervecita, un buen potaje madrileño, unas habas con chorizo y unas morcillitas de Burgos.

-(!) ¿No prefiere algo más ligerito? ¿Una ensaladita? ¿Un sandwich? Mire que le va a caer pesado y...

-No, no... Me trae eso que le he dicho, que tengo el estómago acostumbrado.

Chuck Norris miró a Trallero desafiante. Lejos de pensar el auténtico fin de la comida que había pedido, pensó que se trataba de un reto.

-¡Camarera!

-¿Sí, señor Norris?

-Me trae un plato de sopa y una vaca, que quiero un filete.

-En seguida, señor Norris.

-Y me lo trae sin cuchara, traiga tenedor.

-¿Con tenedor?

-¡Yo como la sopa como me da la gana!

-Y no me traiga servilletas, traiga papel de lija.

Aquello se ponía complicado. El tipo tenía intención de no dejarse amedrentar, cada cosa que hacía Trallero, intentaba ponerla más difícil. Mientras Chuck mataba a la vaca con una patada giratoria y hacía fuego para cocinar la vaca con las ruinas del casino de al lado (después de dar otra patada giratoria, claro), Trallero pensaba cuál sería su estrategia. El Thunderdome tendría que ser perfecto, porque Chuck tenía fama de ser todo un maestro en control de gases, dicen que una vez se tiró un cuesco giratorio en el metro de Tokyo y le echaron la culpa a una secta, no se atrevieron a acusarlo a él. Tendría que estar preparado para cuando llegase el momento. De entrada, podría tocarle un poquito la moral:

-Esto... señor Norris.

-¿Que? -gritó Chuck mientras escupía el esqueleto de la vaca.

-Que una vez ví una película suya, y vi que le ganaron.

-¿Cuándo se ha dado eso?

-Pues una de Bruce Lee, que luchaba contra usted y que...

-Eso era el guión, para que la gente viera que también tengo mi lado humano. De hecho Bruce Lee se murió de arrepentimiento poco después. ¿Vamos a acabar esta partida de poker o vas a alargar la agonía haciendo preguntas estúpidas? Y a ver si cuidamos lo que comemos, que te has hinchado con esa comida española. Mírate, pareces un pez globo.

Sí, las alubias habían hecho su efecto. La concentración de metano ya era más que suficiente para hacer un ataque Thunderdome. Ahora tenía que apuntar bien al punto débil de Chuck Norris: la barba. Sin pelos en la barba ya no tendría nada que hacer contra él. Empezaban los retorcijones, y eso era el principio de la cuenta atrás. Trallero empezó a tomar posiciones: sería una combinación del all in de la grusha que le había enseñado a su discípulo Fersan unos años antes y el fatality Thunderdome que había estado entrenando. Se inclinó 30 grados sobre la silla, y dejó cuidadosamente el Zippo encendido sobre un extremo. Aquella era la mano definitiva.

-¡Cartas! -gritó Chuck Norris.

El croupier repartió dos cartas a cada uno, y en ese momento Trallero levantó sus fichas con las dos manos por encima de su cabeza: era el combo definitivo. Chuck le miró, y sin mirar su cartas, de nuevo dijo:

-¡All in!

Esa era la señal. De un solo golpe, Trallero echó todas las fichas encima de la mesa y gritó:

-¡All in... y ALL OUT!

¡PTRRRRRRRRRRR! ¡FLUSHHHHHHHHH!

Directo del ojete y con la potencia de un lanzallamas de última generación, una llama azul iluminó la sala VIP del casino. El objetivo había sido alcanzado: ahora Chuck no tenía un pelo ni en la barba, ni en las cejas, y se le había quemado el peluquín.

-¡Rápido, croupier, flop, turn y river! -insistió Trallero.

El croupier volteó las cartas, 2-4 off para Chuck, 2-7 off para Trallero. El board A-9-5-Q-J sin posibilidad de color. Trallero ganaba con su 7.

La multitud enloquecía por momentos. Hasta entonces, nadie le había tocado un pelo de la barba a Chuck Norris y aquel tipo se los había quemado todos. Chuck Norris salió corriendo y llorando, avergonzado por su derrota, había sido derrotado por el gran maestro Trallero con el golpe definitivo: el Thunderdome Fireburner.

A los lectores de Pokernews: no ejecuten estas técnicas sin la supervisión de un profesional, pueden provocar quemaduras de primer grado e incendios incontrolados incluso de materiales innifugos.

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