May Maceiras: ¿agresividad sobrevalorada?

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Me animo a escribir este artículo en respuesta a un comentario de un lector habitual, Chins, a mi anterior escrito. La semana pasada hablaba, resumiendo, de cómo entrar a un bote haciendo raise es más aconsejable que hacer limp-in (evidentemente, en el poker casi nunca podemos decir "siempre" o "nunca", por lo que matizaba mi afirmación con una serie de ejemplos) y chins pregunta si no estará la agresividad algo sobrevalorada, sobretodo en torneos MTT.

Quizás debería empezar por destacar un par de obviedades que asumo de sobra conocidas por el lector, pero a menudo confundidas por jugadores más noveles. Esto es muy básico, pero me arriesgaré a resultar repetitiva: lo primero que hay que decir es que no se debe confundir ser "agresivo" con ser "loose", o "pasivo" con "tight". Tanto si juegas un gran abanico de manos como si seleccionas más cuidadosamente los momentos en los que participar en un bote, hacerlo de forma pasiva no te llevará a buen puerto. Jugar pasivamente una mano en una situación puntual (por ejemplo, ante un jugador muy agresivo del que esperamos un raise) no es un error; pero no subir nunca, dejar que sea nuestro rival quien ponga el precio de la mano para después pagar, pasar siempre, ceder el liderazgo y permitir que situaciones favorables se conviertan en problemáticas (dando carta gratis o no apostando lo suficiente, por ejemplo) es regalar el dinero.

Da igual que quien juega así lo haga con 82o que con AA. Es un juego incorrecto. El por qué, nos lleva a la siguiente ovbiedad que "refrescaremos": Una apuesta o una subida te permiten ganar un bote en ese preciso instante, sin llegar al showdown, sin tener la mejor jugada, incluso; pero nunca puedes ganar de forma inmediata con un check o un call.

Imaginemos una partida en la que no tengamos opción de apostar o subir, sólo tenemos disponibles los movimientos de "check" y "fold". En esta partida, dependeríamos única y exclusivamente del azar, de las cartas que nos repartan a nosotros, a los demás, y de lo que salga en la mesa. No podríamos defender nuestras manos ante proyectos, ni sacarle partido a nuestras jugadas fuertes, ni intentar un farol ante un juego tímido. Pero gracias a las apuestas, subidas y resubidas jugamos con otras herramientas. Ya no son sólo las cartas, incorporamos el tamaño del stack, la posición, las lecturas del rival o rivales, el contexto de una mano y lo convertimos en un juego mucho más complicado y donde ya somos nosotros y no la fortuna los que más o menos controlamos nuestro destino.

Así que no, la agresividad, de ninguna manera está sobrevalorada.

Cada jugador debe escoger el estilo de juego en el que se encuentre cómodo: tight, loose, semi-loose... es indiferente. Hay excelentes jugadores en cada extremo (y en los puntos medios!). Elige el estilo de juego que más te guste, con el que te sientas más cómodo, el que creas que es mejor o que más se adapta a tí. Pero cuando toque jugar, juega. No "temas" apostar tu mano por valor, no dejes la iniciativa a otros jugadores, marca tú el precio, lleva tú la iniciativa. Y no desaproveches situaciones favorables en las que una apuesta le dará el bote a quien la haga.

Las dudas sobre la conveniencia de una estrategia agresiva pueden surgir cuando hablamos de Sit&Go´s o torneos multimesa. Porque aparece en escena el concepto de "supervivencia" y en cierta forma fagotiza la idea de agresividad. En los torneos es habitual ver a jugadores que sacrifican situaciones óptimas o medianamente favorables y las juegan pasivamente (o directamente no las juegan) apelando a la importancia de la "supervivencia". Y esto es un error. El deseo de permanecer vivo no debe coartarnos a la hora de realizar el que sería el mejor movimiento.

"Pero en un torneo lo importante es llegar hasta el final, prevalecer. Si te eliminan ya no tienes opciones de ganarlo". Esta afirmación, aún con su punto de sensatez, tiene muchísimos matices (de hecho, importantes voces y teorías afirman que lo que realmente está sobrevalorado es el concepto de supervivencia...). Las dos diferencias fundamentales de un torneo con el cash son, primero, que si te quedas sin fichas, estás eliminado. La segunda diferencia fundamental es que en un torneo las ciegas suben. La primera nos lleva a la supervivencia. La segunda nos lleva a la agresividad. Que las ciegas suban nos obliga a tomar acción. Si queremos permanecer vivos hemos de jugar. Y la reserva de vida que suponen los botes cuando las ciegas están intratables no nos deja más opción que la agresividad (y bienvenida sea, porque con ciegas altas, hace más falta que nunca!). No podemos rechazar situaciones favorables porque conlleven un riesgo. Hay una frase que creo que ya mencioné alguna vez y que resume esto muy bien (yo la leí de boca de Amir Vahedi, jugador profesional conocido por su estilo loose-aggresive): [/B]para vivir hay que estar dispuesto a morir[/B].

Eso no quiere decir, por supuesto, que la mejor forma de jugar un torneo sea convertirnos en kamikazes y estar dispuestos a inmolarnos en cualquier momento. Personalmente, no comparto la opinión de que sea la supervivencia lo que está sobrevalorado. Estoy de acuerdo con que el concepto de supervivencia no debe imponerse al de agresividad pero tampoco debe suceder a la inversa. La agresividad desmedida y sin control es suicida. El instinto de supervivencia debe servirnos para calibrar y ponderar esa agresividad, para seleccionar mejor las situaciones, para hacer una valoración más completa de todas las opciones.

Atacar sin dudar cuando la situación es favorable es igual de importante que retirarse rápidamente cuando hay peligro. El problema es que los jugadores más tímidos tienden a ver más situaciones de peligro que los más arrojados. Y se amparan en una estrategia defensiva: restringir el rango de manos, jugar low-ball, más check y call... estrategia que en determinadas ocasiones es correcta, pero que se antoja insuficiente conforme avanza el torneo. Y es que sólo defendiendo no se ganan los partidos.

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