Psicología del poker - Volumen 2 - La psicología en las mesas

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En el año 2.006, hice un estudio psicológico completo de las World Series of Poker. Fue una investigación individual y modesta, pero los resultados me sorprendieron tanto que pensé que es bueno que los comparta con vosotros. Quería preguntarle a los ganadores sobre psicología y poker. Usé dos preguntas:

- "¿Crees que utilizas la psicología en tu juego?

- "Específicamente, ¿cómo has usado la psicología para ganar en estas WSOP?"

Desde el punto de vista logístico, entrevistar a un "brazalete" de las WSOP puede ser complicado. Tras la victoria, no sólo son atrapados por los fotógrafos oficiales de las WSOP y sus medios, sino que también los secuestran las cámaras de ESPN para grabarlo, y existe el pequeño problema de que a los medios se les paga por ello. Así que siempre tienen que esperar un par de horas tras cada evento para poder tener tiempo de ver a amigos y familiares y disfrutar del éxito. Y como cada mesa final acaba, como muy pronto, a medianoche, muchas veces están muy cansados.

Por lo que tuve que ingeniármelas y conseguí de todos modos hablar con cada ganador del día, y también conseguí datos y respuestas de ganadores de los eventos "Second Chance" de cada tarde de las WSOP. En total, fui capaz de entrevistar a 24 ganadores; 12 de brazalete y 12 de los "Second Chance". Si no era capaz de entrevistar al ganador de un torneo en las 24 horas siguientes al final de cada torneo, dejé de lado mi entrevista, para no contaminar la muestra con respuestas que no estuviesen frescas. Debo admitir que las respuestas que obtuve me sorprendieron.

En total, 23 de los 24 campeones respondieron con un inmediato "¡Sí!" a la pregunta de "¿Usas la psicología en las partidas de poker?"; pero la respuesta más interesante vivo del jugador que dijo que no.

Me dijo que él no leía libros de poker y que jugaba con las habilidades adquiridas en casa, en su juventud, además de lo aprendido en las mesas, sin psicología, sin sistemas, sin planificar la partida o las manos. Tras esto, me describió lo que hacía cuando conseguía "colocar" un buen farol para salir con fichas de una racha de malas cartas en un torneo; me dijo que, a la vez que entregaba sus cartas al croupier boca abajo, siempre decía "Vaya, ya era hora de que me entrasen buenas cartas". Dijo que le gustaba dar una pista falsa con un comentario cuando faroleaba o cuando ganaba con manos monstruo y no tenía que enseñar las cartas. Sentía que así no dejaba que sus oponentes leyeran su juego ni de broma. No sé que opinais de ésto, pero todo esto entra en mi definición de psicología.

El resto de los jugadores coincidieron inmediatamente en señalar que la psicología es parte de se juego. Aquí tengo algunos de los que considero mejores ejemplos de entre las respuestas que me dieron a la pregunta "¿Cómo has usado la psicología para ganar en las WSOP?":

Jugador A.
A este ganador de un brazalete lo cambiaron de mesa durante el primer día de su torneo, y sabía que le moverían de nuevo en poco tiempo. Como mucho, tendría dos rondas de ciegas antes de que le obligasen a irse de la mesa. En la primera mano que jugó, puso en juego muchas de sus fichas con "top pair" y un proyecto de color, sólo para ver cómo iba por detrás al enfrentarse a un proyecto de nuts del mismo color. Pero finalmente, consiguió la mano con un runner-runner milagroso en el river, y se llevaba de calle un bote monstruoso y realmente demoledor.

Su oponente se puso en "tilt" brutal. Unas manos después, nuestro ganador del brazalete hizo otro robo de fichas grande, e incluso un tercero más antes de que la mesa se rompiera. Me contó que esas fueron las únicas manos importantes que ganó en situaciones en las que iba por detrás durante todo el torneo, hasta que, ya avanzado el día tres, cuando llegaron a los 27 jugadores en pie, le vuelven a sentar con el jugador al que le hizo el primer descosido con la mano runner-runner dos días antes.

En la primera mano, las odds de nuestro héroe eran horribles, pero estaba contra un short-stack y "ese" jugador del primer día se acababa de incorporar a la mesa. Pensó para sí: "Gane la mano o no, voy a reforzar mi imagen loose contra este jugador en concreto, para tenerlo dominado cuando llegue el momento". Y entró con fuerza en el bote, consiguiendo una nueva mano ganada desde una situación en la que era difícil llevarse los puntos; se deshizo del short-stack, y, finalmente, cuando sólo quedaban
cinco jugadores, recuperó la inversión en riesgo que hizo para construir su imagen: le tendió una trampa al primer jugador, que le pagó, al tener de él una imagen que le impedía hacer una buena lectura, y se llevó el 90% de su stack. "Esa mano", con todo lo que llevaba detrás, "fue la que me hizo ganar
el brazalete",
me dijo.

Jugador B. Este ganador de un brazalete me dijo que ensayó sus "tells falsos" o "contra-tells" la noche anterior a su mesa final. Uno con las fichas, uno con las manos, y otro con los gestos corporales; hasta también tenía "tells falsos" con la voz y con el uso del tiempo para pensar.
Los usó todos en los dos primeros niveles de la mesa final, y luego los iba cambiando de uno en uno. Me dijo que actuaba de esta manera porque se fijó en que los tres puestos "burbuja" de la mesa final habían caído (10º, 11º y 12º) tras haber mostrado unos tells muy claros, y se había dado cuenta de que ocho jugadores de la mesa final estaban usando la lectura de tells para dirigir su juego en una direción u otra.

Jugador C.
Éste es mi favorito, un ganador de un "Second Chance", que estaba jugando su primer torneo en vivo, y, obviamente, su primera mesa final, su primera caja importante, etc...

Estaba, según sus propias palabras, "nervioso como un gato en una habitación llena de pelotas de ping-pong". Por lo que optó por mantener un dialogo constante con dos de sus colegas, que estaban en el rail, y con el resto de jugadores de la mesa; y con el croupier, con los directores del torneo, con los camareros... Dijo que estaba tan nervioso, que llegó a tener la sensación de que si no hablaba, dejaría de respirar.

Pude ver después su mesa final en diferido; y cualquiera que vea el vídeo afirmaría que este jugador estaba tan tranquilo como si estuviese en su casa, hasta el punto de que parecía que la partida no le interesaba. Hablaba durante el transcurso de las manos, hablaba antes del flop, después del turn, e incluso cuando le endosaban un "bad beat". ¡El auténtico terror escénico también es un arma psicológica, a veces!

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