Trallero Reiser: Tragaperras y tramposos. II

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Retomamos el tema iniciado la semana pasada para hablar de dos auténticos cracks en el terreno de las tragaperras en Las Vegas: Tommy Carmichael y Ronald Harris. Son dos auténticas leyendas en América, y de hecho han protagonizado ya algún que otro programa y documental de televisión, aunque de calle, el más popular es Tommy, y es que, aunque suene mal, tienen mucho más merito sus métodos que los de Ronald (os contaré la historia la semana que viene), y más adelante veréis por qué.

Nos trasladamos en el tiempo a principios de los años 80: música disco, pantalones de campana, y la MTV y ET a punto de llegar. Nuestro amigo Tommy tiene un negocio de reparación de televisores en Tulsa, en estado de Oklahoma, relativamente cerca de Nevada. Un buen día apareció un viejo amigo suyo, llamado Ray Ming, que estaba realmente entusiasmado por enseñarle algo. Llevó a Tommy hasta su coche, abrió el maletero, y allí había... ¡¿un pedazo de metal?! ¡Y una máquina tragaperras! El pedazo de metal, en el argot de los tramposos era conocido como "top-bottom joint", y en seguida Tommy y Ray fueron a probarlo. Éxito absoluto. Un nuevo mundo se abrió ante los ojos de nuestro protagonista, una oportunidad para dar un cambio en su vida.

Dicho y hecho. Carmichael cierra su tienda de reparación de televisores, abandona a la que era ya su cuarta esposa, y pone rumbo a Las Vegas. Una vez allí, se fija su primer objetivo: una tragaperras de monedas de 5 centavos en un casino cercano a la avenida principal. Y bingo, su primer botín: en apenas unos minutos, sale de allí con los bolsillos llenos, unos 35 dólares en monedas de 5 centavos. Dinero fácil.

Y ese ritual, con mayor o menor teatro, usando a más gente para disimular la manipulación de máquinas, trabajando en equipo cuando la ocasión lo requería, se alargó por un periodo de 5 años. Pero las cosas cada vez estaban más difíciles para Carmichael, encontrar una máquina a la que trampear se estaba convirtiendo en una odisea. Los fabricantes de máquinas tragaperras estaban poniendo cada vez más trabas a las tretas de los tramposos, Bally e International Game Technology, los dos líderes de la industria, habían empezado a introducir la electrónica en las mismas, con lo cual los métodos "tradicionales" se habían quedado obsoletos. De manera que Tommy tenía que buscar máquinas con "tecnología" antigua para poder subsistir, normalmente emplazadas en bares o supermercados, fuera ya de los casinos.

Eran las 3 de la mañana del 4 de Julio de 1985, y Tommy estaba en un restaurante de la cadena Denny's, al oeste de Las Vegas Strip, y prácticamente vacío. Tomó una taza de café, empezó a jugar. De repente un policía lo empujó contra la pared y le registró. Cuando encontró su "herramienta de trabajo", Tommy en seguida dijo que "lo usaba para arrancar el coche". MEEEEEEEC. Respuesta incorrecta, y dos años de prisión de premio, debido en gran parte en antecedentes por posesión de drogas.

Esos dos años de prisión le sirvieron para conocer a Mike Balsamo, otro conocido tramposo dedicado al campo de las tragaperras. Intercambiaron experiencias, ideas y proyectos mientras estuvieron juntos en la cárcel, y acordaron en encontrarse fuera para formar una banda una vez libres.

En mayo de 1987 Carmichael salió libre, pero lo que se encontró le iba a hacer replantearse su futuro como experto en trampear las tragaperras: las máquinas habían pasado por completo de ser unos dispositivos meramente físicos a máquinas de videojuegos, donde la electrónica primaba. Con sus trucos, era un dinosaurio en aquel nuevo mundo. Tuvo que dedicarse a otras cosas, pero siempre con la mente en el desafío que suponían esas nuevas máquinas. En 1990, volvió a Las Vegas, y con sus ahorros compró una máquina de la International Game Techonoly, llamada Fortune One Video Poker, haciéndose pasar por propietario de un casino.

Durante 6 meses se encerró en su taller, desmontó la máquina, y la estudió minuciosamente buscando puntos débiles. Y lo encontró. Diseñó un sencillo dispositivo, consistente en una lámina de metal con una cuerda de guitarra de extremo a extremo, al que se llamó "slider" o "monkey paw". El dispositivo se introducía por el orificio donde la máquina hacía los pagos, accionaba un dispositivo interno con la cuerda, la caja que contenía las monedas de los pagos era engañada, de manera que soltaba el premio. Gracias al dispositivo, Tommy y su socio Mike Balsamo ganaban más de 1000 dólares a la hora.

Pero todo ataque tiene su contraataque, así que de nuevo la industria se puso manos a la obra, y en el año 1991 su dispositivo se había quedado obsoleto. No quedaba más remedio que investigar, y en una feria de la International Game Technology en Las Vegas, Carmichael se acercó como un potencial comprador y allí mismo un vendedor... ¡le respondió a todas sus preguntas! Le dejó abrir una de las máquinas, inspeccionarla y le dio minuciosos detalles de su funcionamiento. En ese momento, nuestro protagonista vio que tenía posibilidades de ingeniar un dispositivo que le permitiera hacerse con el botín de monedas, así que en cuestión de días, compró una máquina de ese modelo y se puso manos a la obra. Había en esa máquina un sensor que era el que hacía el recuento de monedas, así que Tommy diseñó un dispositivo con una pequeña bombilla que lo bloqueaba, así que la máquina no sabía que estaba realizando pagos. Algo tan simple como un led y una pila. Algo tan grande como beneficios de 10.000 dólares diarios.

A partir de ahí, su vida fue un torbellino. Vendía su dispositivo a otros tramposos, y ganaba miles de dólares con ello. Ya no se limitaba a actuar en casinos de Las Vegas, y lo hizo por todo Estados Unidos. En el espacio de 6 meses, realizó 7 cruceros. ¿Cruceros de placer? No. Desvalijaba las máquinas tragaperras de los barcos, ganaba miles de dólares al día, y cuando el barco hacía la correspondiente escala, las víctimas eran los casinos locales: St. Thomas, Nassau, San Juan o Aruba sufrieron su asalto. De vuelta a tierra, con Balsamo y un nuevo socio, Ramón Pereira, formaron un trío del terror. Contrataron "bloqueadores" u "ocultadores", que se llevaban el 20% del botín mientras ellos desvalijaban máquinas. Aquello era ya una organización en toda regla.

Pero todo tiene su fin. Arrestado tres veces de 1996 a 1998, con un seguimiento milimetrado por parte de los equipos de seguridad de los casinos donde actuaban, la organización dio finalmente al traste tras la intervención del FBI. Carmichael y 7 miembros de su banda fueron detenidos. Por aquella época Carmichael y Pereira estaban diseñando un dispositivo que hacía creer a las máquinas de 25 centavos que se estaban introduciendo 35 créditos por segundo. Ya lo estaban perfeccionando para usarlo en las máquinas de 5 dólares.

Carmichael fue sentenciado en 2001 a 326 días de trabajo comunitario y 3 años de libertad vigilada. Perdió sus dos casas y toda la fortuna amasada durante su carrera. Actualmente, se dedica al diseño de dispositivos anti-trampas para las tragaperras. Sin duda, una historia digna de Hollywood.

La semana que viene os contaré la historia de Ronald Harris, sin duda uno de los mayores golpes bajos para la Comisión de Juego de Nevada en toda su historia.

Si te has perdido la primera parte, la tienes [URL=" aquí.

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