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Póquer y cultura popular: "La educación de un jugador de póquer", de Herbert O. Yardley

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Hubo una época, anterior a la que introdujeron libros como Super/System, Caro's book of Poker Tells o The Theory of Poker, en la que el espacio que ocupaba el póquer en la cultura popular era tan marginal que un libro entero dedicado a la estrategia del póquer difícilmente podía haberse descrito como lo que más demandaba el gran público. Al contrario que el bridge, el ajedrez u otros juegos, el póquer era percibido por el sector mayoritario de la cultura no tanto como una prueba de la capacidad intelectual y la fortaleza mental del jugador, basada en la habilidad, sino como una forma de apostar como cualquier otra, que tan solo se diferenciaba de otros juegos de casino como la ruleta o los dados porque quizás era más probable que a uno le timaran durante el transcurso del juego. Los jugadores de póquer serios, con un interés en mejorar su juego, lo hacían simplemente pasando tiempo en las mesas de póquer o bien buscándose mentores que les guiaran a través de los vericuetos del juego.

Sin embargo, hacia el final de 1957 apareció un libro que sirvió como introducción impagable a la estrategia del póquer para una generación entera de jugadores. El escueto pero influyente volumen escrito por Herbert O. Yardley La educación de un jugador de póquer. En su época fue un superventas y para muchos jugadores de las dos décadas posteriores se convirtió en el único libro sobre estrategia de póquer del que habían oído y por supuesto, el único que habían leído.

La educación de un jugador de póquer no fue el primer libro de Yardley y tampoco se trató de su primera incursión en la cultura popular americana. De hecho, el libro se publicó al final de la pintoresca vida de Yardley, mucho tiempo después de los años que pasó como máximo experto en códigos de los Estados Unidos tanto durante como después de la primera guerra mundial. En 1931, Yardley había publicado La cámara negra americana (The American Black Chamber), en la que reveló al mundo los detalles de su etapa como fundador y director del MI-8, una organización de criptoanálisis que se originó en los EE.UU. poco después de la primera guerra mundial y que se disolvió finalmente a raíz del desplome de los mercados bursátiles en 1929. El MI-8, también conocido como "La cámara negra" se compara a la actual Agencia de Seguridad Nacional (National Security Agency o NSA).

La cámara negra americana fue un exitosísimo superventas para Yardley, aunque trajo consigo bastante controversia porque desvelaba muchos secretos que el gobierno de los EE.UU. no deseaban ver publicados. De hecho, el gobierno de los EE.UU. consideró poner una demanda legal contra Yardley a causa de la publicación, aunque al final decidió no hacerlo. Sin embargo, lo que sí hizo el gobierno fue aprobar legislación acerca de los archivos del gobierno, que impidió que Yardley publicase un segundo volumen acerca del tiempo que pasó en el MI-8.

Como sus servicios no eran ya necesarios para el gobierno de los EE.UU., Yardley trabajó como experto en descodificación para Canadá y también para China, antes de retirarse en los años cincuenta. Comenzó a trabajar en La educación de un jugador de póquer con una edad algo avanzada y de hecho, el libro se publicó tan sólo unos meses antes de su fallecimiento a los 69 años de edad. El libro es una guía sobre estrategia de póquer así como una autobiografía, que comienza con la vida de un Yardley adolescente que crecía en Worthington (Indiana) y que después vivió muchas aventuras descodificando códigos japoneses en China con el MI-8, y el libro narra todo ello al mismo tiempo que destila consejos específicos sobre varios tipos de póquer.

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El libro tiene tres partes. Las dos primeras se titulan "Tres historias de póquer" y en ambas se mezclan varias lecciones de póquer con anécdotas autobiográficas de Yardley. La primera parte se centra en torno a los años de juventud de Yardley, en los que aprendió a jugar al póquer en los salones de Indiana. La narrativa se centra principalmente en el tiempo que Yardley pasó en un salón llamado "Monty´s Place". De acuerdo con Yardley, prefería ir a Monty´s porque "ofrecía mejor color y acción". Por otro lado, entre todos los salones en los que jugaba Yardley, "Monty´s Place era el único donde había juego limpio", cosa nada despreciable.

El nombre "Monty" hace referencia a James Montgomery, que en el libro aparece como mentor de Yardley, enseñándole a jugar variaciones de five-card draw (jotas o más), five-card stud y five card draw (los doses son comodín con el joker). Hay quien ha sugerido que el Monty que se retrata en La educación de un jugador de póuqer es en realidad una recopilación de los varios personajes que conoció Yardley, aunque el autor insistió en que se trataba de una persona de verdad. Entre los consejos específicos sobre el juego de póquer que da Monty, aparecen también enseñanzas sobre como leer las manos de póquer y otros aspectos psicológicos relativos al póquer.

La segunda parte del libro nos presenta a un Yardley algo mayor que trabaja descifrando códigos en China. En esta parte, es Yardley el que adopta el papel de mentor, al enseñar a su intérprete a jugar a five card draw (lowball), seven-card stud y seven-card stud hi-lo. Como en la primera parte, todos los capítulos salvo uno contienen sumarios en los que describen manos concretas en mucho detalle, con el objetivo de profundizar en los conceptos estratégicos que se van introduciendo.

La tercera parte comenta brevemente otras variantes menos frecuentes del tipo stud y draw, tales como Doctor Pepper, Baseball y Spit-in-the-Ocean.

En general, Yardley sigue una estrategia conservadora en la que se recomiendan la cautela y la paciencia. Al Alvarez, autor de The Biggest Game in Town, resume la filosofía de póquer de Yardley como sigue: "Espera lo peor, desconfía de todos y arriésgalo todo únicamente cuando estés convencido de ser invencible o cuando tengas a tu favor probabilidades excepcionales de vencer, como mínimo". Mientras que los tipos de juego en los que se centra Yardley ya no se juegan o son mucho menos populares hoy en día que las variantes hold'em o Omaha, muchos de los consejos que ofrece siguen vigentes y además, sus historias sobre la vida en los salones o sobre el descifrado de códigos siguen siendo emocionantes.

El libro fue un enorme éxito comercial, lo que quizás indicara la existencia de una necesidad entre el gran público de una guía auténtica sobre la estrategia del póquer y también un interés en las exóticas (y posiblemente algo exageradas) historias sobre intrigas internacionales. James McManus escribió que cuando un extracto del libro apareció en la edición del 9 de 1957 del The Saturday Evening Post, esa edición rompió el récord vigente y vendió 5.6 millones de copias. Eso llevó a McManus a especular que "aparentemente, el gran número de lectores de clase media del Post tenían muchas ganas de recibir clases sobre póquer con juego limpio y difícil".

Aunque en las dos décadas siguientes se escribieron y se publicaron otros libros sobre póquer, el de Yardley es el que con más probabilidad hayan leído el mayor número de jugadores de esa época, si es que leyeron alguno. Lou Krieger, que ha escrito 11 libros sobre apuestas y sobre póquer, incluyendo Póquer para dummies, ha señalado el libro de Yardley como el primer libro de póquer que había encontrado en toda su vida y el único que merecía ser destacado hasta el final de los años setenta, cuando empezaron a surgir libros como Super/System y otros similares.

Es por ello que la importancia del libro en la historia de la literatura del póquer es incuestionable. En términos de su significación cultural sin embargo, La educación de un jugador de póquer es destacable al menos por un par de razones:

En primer lugar, el libro marca un momento importante en el que la cultura popular comienza a reconocer al póquer como una actividad que se basa legítimamente en la habilidad. Su calidad de superventas se convierte así en un aval del póquer como materia digna de estudio. Además, por más que el libro destile intriga, el objeto de la obra es sin lugar a dudas el método necesario para conseguir ganar en partidas con juego limpio, con lo que el póquer no solamente se presenta como un desafío basado en la habilidad sino también como un juego que no necesariamente está plagado de tramposos. Como en su día dijo McManus: "Herb Yardley indujo la llegada de la era del póquer transparente".

El hecho indudable es que sí era posible encontrar partidas limpias tales como las que Yardley encontró en Monty's Place. Cuando eso ocurría, ¡lo mejor que uno podía hacer era aprender cómo ganar en ellas!

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