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Bob Hooks: la vieja leyenda del póker de Texas (I)

  • Victor VázquezVictor Vázquez
Bob Hooks

"Sitio disponible". Es una expresión común en el póker, que Bob Hooks ha oído y dicho multitud de veces desde sus inicios como jugador intinerante por Texas, y luego como mánager de la sala de juego del Casino Binion's Horseshoe durante las primeras World Series of Poker. Por ello, a este hombre de 84 años, el póker no le resulta nada extraño, aunque ya no sea parte de su vida.

Su mirada somnolienta es de la clase de miradas forjadas a base de años viendo las líneas blancas que cortan las sorprendentemente frondosas praderas de Texas. No importa hacia qué dirección se gire, el señor Hooks puede recordar una historia, y la mayor parte de las veces, es una historia sobre póker olvidada hace mucho entre las décadas del tiempo. Hacia el este, que es a donde dirige su mirada hoy, está Shreveport, donde jugó en incontables ocasiones con T.J. Cloutier y Doc Ramsey. Detrás de él, en el oeste, están las brillantes luces de Las Vegas. Si mirásemos al sur, Hooks podría recordar las millas que acumuló junto a Johnny Moss hacia Waco; y hacia el norte es donde comienza la propia historia de nuestro protagonista.

Su padre, los primeros rivales y su educación en el póker

Situada a algunas millas del hotel en el que ahora vive, está Edgewood, Texas, el verdadero hogar de Hooks. Allí es donde nació el 18 de agosto de 1929, el primero de los cuatro hijos de Alex e Inex Hooks. Su padre, un respetado entrenador de béisbol en la Southern Methodist University (SMU), jugó de joven como primera base para los Philadelphia Athletics, además de poseer durante un tiempo el récord del estado en lanzamiento de disco.

"Papá cogía el disco y lo lanzaba mientras caminaba hacia el colegio, alrededor de 2 millas y media, y de vuelta a casa", recuerda Hooks. .

Como muchos chicos jóvenes en pueblos pequeños, Hooks buscaba aventuras. En Edgewood, un condado seco hasta día de hoy, la aventura estaba en forma de alcohol ilegal y póker. Cuando tenía 16 años, Hooks aprendió sobre las dos cosas, y aprovechó la primera para dominar la segunda.

"No tenía coche, no tenía bicicleta, no tenía series, no tenía televisión, no tenía nada", recuerda nuestro protagonista. "Y veía a esos tipos irse fuera de la ciudad para jugar a las cartas. Así que para salir de casa iba a verlos jguar. Un tipo vino y me dejó mirar. Así es como empecé. Todos y cada uno de ellos se emborrachaban, pero yo no lo hacía. Cuando la partida se terminaba, yo tenía todas las fichas de lo borrachos que estaban".

Una vez Hooks ganó 16$ en una partida. Puede que eso no parezca mucho, pero en 1945 para un chico de 16 años era dinero que podía cambiar la vida. Con su padre estando de viaje, Hooks volvió a casa a compartir su fortuna con la familia.

Bob Hooks es el número 89. (Foto cortesía de dallasnews.com)
Bob Hooks es el número 89. (Foto cortesía de dallasnews.com)

"Llego a casa y allí estaba Jerry, mi hermano dos años menor, y James, diez años más joven", relata Hooks. "Había ganado 16$, pero parecía que hubieran sido 16.000$. Entré en el salón y dije: 'Venid aquí a la habitación'. Tiré esos 16$ en la cama y dije que cogieran lo que quisieran. James no cogió nada, ya sabes, tenía seis años, pero Jerry, que se convirtió en el banquero, cogió 3$. Esos 16$, pensaba que eran todo el dinero del mundo".

Seis años más tarde, nacía la hermana menor de Hooks, Mary. Por aquella época Hooks había seguido los pasos de su padre y había entrado en la SMU con una beca de fútbol americano. Durante su etapa en el equipo, los SMU Mustangs ganaron a los Notre Dame Fighting Irish 27 - 20 el 13 de octubre de 1951, un partido que fue considerado el 16º mejor momento en la historia de fútbol americano de la SMU — un logro que Hooks revivió recientemente cuando el Dallas Morning News puso la foto de su equipo en el periódico. Echando la vista atrás, ese es uno de los logros de los que Hooks se siente más orgulloso.

También fue en la SMU donde Hooks conoció a Kenny Smith, quien se convertiría en un famoso jugador de ajedrez y uno de los primeros verdaderos personajes del póker (cada vez que ganaba un bote se quitaba una chapa que aseguraba pertenecía al Ford Theater el día que mataron a Lincoln y gritaba "Vaya jugador"). Juntos, la pareja se embarcó en una amistad que duraría toda la vida y que incluiría unas cuantas horas juntos en las mesas de póker.

Una mano memorable ente ellos tuvo lugar en el AmVets, un club de póker que Hooks abrió en Dallas. Según la leyenda, Hooks limpeó y Smithchizo un gran raise. Hooks, que tenía reyes, volvió a subir y empujó todas sus fichas y Smith estuvo pensando durante más de tres minutos. Cuando Hooks no pudo aguantar más, cogió las cartas de Smith, vio que tenía dos ases, y puso las fichas de Smith él mismo.

"Esa historia es verdadera", recuerda Hooks riéndose. "No tenía que decidir nada más y me estaba sacando de quicio. Tenía las nuts, todo el mundo lo sabía, y estaba tratando de pincharme. Solíamos pincharnos mucho".

Tras graduarse de la SMU, Hooks volvió a Edgewood y empezó una vida como hombre de familia y jugador de póker, aunque mantuvo su profesión bajo secreto. "En una ciudad pequeña como esa, nadie sabe que jugaba cuando era joven", dice Hooks. "Un jugador de póker era como un traficante de alcohol".

Hooks se casó con su mujer, Cynthia Gready, en diciembre de 1952, y tuvieron cuatro hijos, Bobby, Larry, Catherine y Ronnie. Cuando tenía alrededor de 20 años, Hooks por fin consiguió un coche propio, y le sacó provecho, convirtiéndose en un jugador intinerante en Texas, que, con el paso del tiempo, obtuvo una reputación de jugador sólido.

Hooks en acción
Hooks en acción

Por aquél entonces, en cada zona había un 'jugador jefe', el mandamás de la escena del póker en un área particular.Hoy en día serían jugadores como Phil Ivey y Daniel Negreanu, pero por aquél entonces los jugadores eran famosos más por malas cosas que por las buenas. En lo que respecta a Ramsey, 'jugador jefe' es un término que Hooks usaba con mucho respeto.

"Hooks, ¿qué edad tienes?" preguntó Ramsey cuando los dos se encontraron por primera vez en una partida en Tyler.

"Veintinueve", contestó un Hooks atrevido.

"Veintinueve", repitió Ramsey, de 65 años. "Ojalá tuviera tu edad".

"Bueno", contestó Hooks. "Ojalá yo tuviera tu dinero".

En ese momento nacería una amistad para toda la vida, una que incluso acabó con Ramsey patrocinando a Hooks en sus primeros pasos. Ramsey falleció hace mucho, pero Hooks sigue recordando a su amigo: "Dondequiera que iba, era el 'capo'".

Hooks también lo sería, ya que prácticamente jugó en todas partes. Un día jugó en Dallas y después fue a Houston, seguido de una rápida excursión a Long View. Los kilómetros parecían no agotarse, pero era lo necesario para continuar encontrando acción. "Hoy en día en una manzana puedes encontrar todas esas partidas, pero no entonces", dice Hooks.

Hooks también iba a una partida cada lunes en Waco. Allí es donde conoció a Johnny Moss, miembro del Poker Hall of Fame y ganador de nueve brazaletes de las WSOP, incluyendo tres títulos del Main Event.

"Él era mi héroe, el mejor jugador que había", dice Hooks. "Escuchaba todo lo que decía. No era bienvenido en algunos lugares porque era demasiado bueno, pero no podían echarle porque todo el mundo quería jugar con Johnny Moss".

"Le gusté. Le llevaba todas las semanas a Waco. Me patrocinaba un 10% de la acción. Con el paso del tiempo, quisó patrocinarme un 25%. Supongo que estaba mejorando como jugador de póker. Al poco tiempo, la gente me conocía como el chico de Johnny Moss".

Tras más de una década viajando por el circuito de póker de Texas, Hooks y un socio abrieron el renovado AmVets en Dallas, en 1969. Era una operación ilegal, pero gracias a alguna treta, pudieron justificar el rake, generalmente entre un 5 y un 10 por ciento del bote, como gastos necesarios del club. Hooks dirigió el club durante un año, pero terminó por vendérselo a Byron "Cowboy" Wolford para dirigirse al oeste.

Al oeste donde estaba, ni más ni menos, la ciudad que pondría definitivamente el nombre de Bob Hooks en la historia del póker: Las Vegas. Pero eso será en los próximos días, en la segunda parte de nuestra historia sobre uno de los grandes jugadores de los orígenes del póker.

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