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La 'abuelita' que debutó en un torneo y casi alcanza la mesa final

2 min de lectura
Linda Hammons

La magia del póker reside en que, cualquier día, cualquiera puede ganar. Desde profesionales curtidos hasta héroes de las partidas caseras, todos comienzan un torneo en igualdad de condiciones. Incluso alguien que jamás había disputado un torneo de póker.

Ese fue el caso de Linda Hammons, una mujer de 88 años de edad que decidió registrarse por primera vez en un torneo de póker después de descubrir que el casino había retirado su máquina tragaperras favorita. Su elección no pudo ser más ambiciosa: el $500 Mystery Bounty del Beau Rivage Heater, dentro del circuito Gulf Coast Poker Tour (GPT) en Biloxi, Mississippi, con $1.000.000 garantizados.

Lejos de limitarse a una participación testimonial, Hammons completó una actuación memorable en este evento de No-Limit Hold’em, finalizando 14.ª de 2.628 participantes por un premio total de 10.100 $ (8.400 $ del prize pool y 1.700 $ en bounties). Su deep run causó tal impresión que incluso los medios locales se hicieron eco de la historia.

Resultados de la mesa final

PuestoJugadorPremio ($)
1Randall Chase Cummins115.136 $
2Michael Lech115.135 $
3Jonathan Park55.480 $
4Brian Wardrup41.616 $
5James Tian29.383 $
6Charles Leroi20.413 $
7Harold Evans16.335 $
8Ethan Figueroa13.074 $
9Michael Corbin10.627 $

“Les enseñé cómo se hace”

A medida que se acercaba la mesa final, Hammons fue reuniendo un rail cada vez más numeroso dentro del Beau Rivage. Su torneo terminó cuando Harold Evans, desde la ciega pequeña, fue all-in preflop con QQ y Hammons pagó desde la ciega grande con K9.

Buena suerte, abuelita”, se escuchó decir a uno de los jugadores justo antes de que el crupier descubriera el flop.

Las comunitarias 5J2 apenas ofrecieron ayuda a la debutante. El 10 del turn le dio un proyecto de escalera, pero el 2 del river no cambió nada y puso punto final a su increíble actuación. La sala entera le dedicó una ovación cerrada al abandonar el torneo. Evans, por su parte, acabaría cayendo en séptima posición por 16.335 $.

Tras su eliminación, Hammons habló con el Biloxi Sun Herald, donde explicó cómo acabó apuntándose al torneo casi por casualidad. “Fui a las tragaperras que juego siempre y vi que ya no estaban. Así que me vine por aquí”, relató entre risas.

En tono jocoso, añadió: “Les enseñé cómo se hace”, refiriéndose a sus rivales. Hammons también reconoció que no sabe barajar fichas correctamente, aunque lo intentó para encajar con el resto de jugadores. “Creo que mis uñas me lo impiden. Y no pienso renunciar a mis uñas”, explicó.

Finalmente, Randall Chase Cummins y el ganador de un brazalete de las WSOP Michael Lech acordaron un pacto en el heads-up, repartiendo prácticamente a partes iguales el premio (115.136 $ cada uno), con Cummins proclamado campeón del torneo.

Una historia tan improbable como encantadora que vuelve a demostrar que, en el póker, los sueños pueden hacerse realidad con solo una carta más.

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