Una leyenda en juego
Cuando Stu Ungar ganó su primer Campeonato del Mundo en 1980 y 1981, Heimowitz estuvo en la mesa final. Y si no hubiera sido por una mano, quizás habría sido el retrato de Heimowitz el que estaría como ganador de 1981. Tenía reinas y jugaba contra las J de Ungar. Ambos tenían muchas fichas y el ganador del pote habría sido el líder. Pero ese año las reinas eran una mano que habían cambiado la suerte de muchos, y Ungar acabó con poquer de J para eliminar a Heimowitz en su camino hacia su segundo título.
El año anterior, Heimowitz acabó tercero en el evento principal de las World Series --detrás de Ungar y Doyle Brunson. Como dijo Heimowitz con modestia, tenía "un asiento al lado de la historia". Aunque, con seis brazaletes, ya ha hecho un pedazo de historia por si mismo.