Nueve de los diez jugadores de la mesa parecen serios y preocupados...pero Bryan Devonshire sigue igual de hablador y bromista. El juego vuelve a ser bastante tranquilo y reservado, como ya podían suponer. Aquí una sóla igualada mal hecha podría costarle a un jugador toda su pila, así que deben ser muy cautelosos.