Cuidadín...
En el poker, las fichas son como balas. Cuantas más tengas, más proyectiles en tu recámara. Junta las suficientes y puedes construir una fortaleza, una estructura tan imponente que otros jugadores se pensarán dos veces antes de asaltar.
Aún es demasiado pronto para que ningún jugador se sienta cómodo. Un jugador se une a esta inquietud construyendo una torre de grandes proporciones, que se tambalea cada vez que pasa alguien. Los demás jugadores miran con reserva, no porque teman su stack, sino porque se preguntan cuándo se vendrá abajo la torre.