Las siete mesas en uso están embutidas en un área francamente pequeña en la que también se encuentran tres equipos de cámaras, una docena o así de fotógrafos, un pelotón de encargados del casino, unos pocos humildes reporteros, etc. Cada vez que un jugador va con el resto hay una carrera loca para documentar la acción. Lo que viene siendo mi manera de decir que esto es un caos.