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Sexton's Corner, Vol. 9 – El Cowboy bien vestido

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Sexton's Corner, Vol. 9 – El Cowboy bien vestido 0001

En las WSOP de este año (2.007) he empezado mi entrenamiento conmoo reportero de torneos para PokerNews.com, siendo testido de miles de manos y de una variada colección de bad-beats. El corazón parece que se te va a salir por la boca cada vez que ves un sueño destrozado tras otro sin parar. Aunque haya momentos de exhaltación y alegría cuando a un jugador le salen sus outs y gana una mano que le sirve para recuperar un stack decente, el destino de todos los jugadores es exactamente el mismo... la derrota. Tu fortaleza interior a nivel psicológico debe ser muy fuerte para jugar torneos de poker, asumir los bad beats, o simplemente, mantenerte en los circuitos.

Todos tenemos nuestras coleeción de historias de bad-beats memorables, por lo que os contaré una que me pasó a mí, y que nunca olvidaré:

Ocurrió una noche en South Lake Tahoe, mientras conducí un taxi. La noche estaba floja, y era difícil encontrar clientes, y eché un vistazo a mi cartera, en la que sólo había 100$. En ese momento me pareció una buena idea aparcar el taxi y entrar en la Harvey's poker room , en la que sabía que encontraría una buena partida de $3/6 de hold'em. No llevaba ni 20 minutos sentado cuando un cowboy muy bien vestido se acercó a la mesa con 7.000$ en fichas negras, y dijo. “Hey, ¿os importa si juego con vosotros? Acabo de perder 37.000 dólares en la pit, y si pierdo estos 7,000$ en vuestra partida... creedme, perderé menos que jugando en la pit. Sólo tengo dos reglas: Una, si alguien hace raise, siempre hago re-raise, hago 'cap' siempre. Dos, me gusta darle la vuelta a mis cartas de mano antes de todos los flops, ¡sólo para dar a todo el mundo una oportunidad! ¡Estoy preparado para pasarlo bien, por lo que vamos a divertirnos!”

No podía creer lo que oían mis oídos. Esto era un sueño hecho realidad para mí... un tipo rico que simplemente quería regalar su dinero. La verdad es que en la mesa se podía ver el símbolo del dólar en los ojos de todos los jugadores que estábamos sentados, incluyendo los míos... por lo que sonreímos y le dijimos: “Siéntese, caballero, por supuesto”. Y ahí empezó la partida de nuevo, con cada uno de nosotros intentando llevarnos al huerto al alegre “high roller” de la mesa. ¡Era algo alucinante observar como , en cada una de las manos, enseñaba a su rival las cartas que llevaba!

Fácil de jugar. Si vas por detrás, sólo tienes que tirarte. En cualquier otro caso, ¡sólo había que seguir apostando, subiendo, y haciendo cap! ¡Así debe ser el cielo! Yo no estaba viendo muy buenas cartas de mano, y estaba esperando una mano buena con la que entrar en batalla, y por fin llegó: vi que me habían repartido una pareja de reyes. Subí, resubí, y rápidamente hicimos cap en el pre-flop. El tipo había enseñado A-6 off suit, para mostrar lo que llevaba. Si un As caía en el flop, sólo tendría que tirarme y buscar un nuevo spot favorable. Podía oir claramente la conversación a mi alrededor, y un par de jugadores dijeron que se habían tirado de ases con un mal kicker. El croupier puso un flop sobre la mesa que era de ensueño para mí: K-2-2 – No podía creerme mi buena fortuna... mientras hacíamos cap de nuevo en el flop, casi me sentía culpable. Esto era una especie de robo: daba igual que el tipo fuese rico. Tenía K-K-K-2-2 en el flop, y los ases estaban enterrados en el descarte, sin posibilidad de escalera de color; no podía perder, por lo que no habría un mejor momento para meter todos mis 100$ en el bote.

Bueno, pues perdí esa mano, y hasta el día de hoy, sigo sin olvidarme de lo que enseñan en las escuelas de croupieres cuando se preguntan: “¿Cómo pudo el taxista perder aquella mano? Como croupieres, es nuestro trabajo tener en cuenta todas las posibilidades”. Si lo analizais un poco, yo era favorito, con 1.000:1, tras el flop. Pero, como no podría ser de otra manera, ¡el turn fue un 2, y el river trajo otro 2! En ese momento, el As pasó a ser el mejor kicker para el poker de doses en el board... ¡Me sentí como sin relámpago me hubiese atravesado el cuerpo, como la escena de la película “Cincinnati Kid” (El Rey del Juego – en España), cuando Steve McQueen se da cuenta de que está completamente derrotado!

Mientras el resto de la mesa soltaba una exclamación al unísono, sin poder creerse el terrible bad-beat, el cowboy, contento, dijo: “Te dije que no me resubieras, hijo”, llevándose el único bote que ganó. Salí del local y volví a mi taxi, totalmente destrozado, con la cuenta a cero, y reemprendiendo la búsqueda de la siguiente bajada de bandera de 5 dólares.

Por curiosidad, casi al finalizar mi turno de trabajo, paré en la poker room de nuevo, para saber cómo le había ido a mi nuevo “amigo”. Sólo le quedaban unos pocos cientos de los 7.000$ con los que había entrado, y estaba un poco bebido, pero probablemente contento porque estaba aguantando fuera de la pit. Este bad beat, he de confesarlo, me resulta más divertido ahora que cuando me ocurrió hace 20 años.

El taxi está aparcado,

Tom Sexton

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