La inteligencia artificial destroza a los jugadores profesionales

  • Katie CallahanKatie CallahanAdrián DelgadoAdrián Delgado
Dong Kim
Sharelines
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Los jugadores profesionales se llevaron un buen varapalo en el enfrentamiento bautizado como “Brains vs. Artificial Intelligence: Upping the Ante”, que terminaba el pasado lunes 30 de enero.

El maratón de 20 días de póker terminó por tener implicaciones históricas tras la victoria de la inteligencia artificial. Después de jugar las 120.000 manos de no limit Texas hold’em heads-up que habían sido programadas, Libratus, la ya famosa computadora de la Carnegie Mellon University, conseguía recolectar $1.766.250 en fichas, de acuerdo con el reporte de la propia Carnegie Mellon.

El resultado es claramente significativo, y de él se desliza que la inteligencia artificial puede extenderse a nuevos campos, como la negociación comercial, la estrategia militar, la ciberseguridad o la planificación de tratamientos médicos.

"La capacidad de la Inteligencia artificial para hacer razonamientos estratégicos manejando información incompleta ha superado a los humanos", aseguraba Tuomas Sandholm, co-desarrollador de Libratus y profesor de informática, junto a Noam Brown, estudiante doctorado en Ingeniería Informática, en la nota de prensa emitida por la Carnegie Mellon.

Tener un ordenador que pueda comunicarse abre un amplio abanico de posibilidades, explicaba Frank Pfenning, jefe del departamento de informática de la Carnegie Mellon.

“La máquina no podría ganar en el póker sino pudiese hacer faroles", aseguraba Pfenning. “El desarrollo de estas habilidades de la inteligencia artifcial puede ser un paso adelante muy importante para la ciencia y tiene numerosas aplicaciones. Imagina que tu smartphone pueda ser capaz algún día de negociar el mejor precio de un coche nuevo para ti. Esto es solo el comienzo.”

Los profesionales Dong Kim, Jimmy Chou, Daniel McAulay y Jason Les se repartirán un premio de $200.000 en función de sus resultados en estos enfrentamientos. Tanto McAulay como Les reconieron abiertamente que Libratus era mucho más dura de lo que esperaban.

“Cuando juegas con un jugador top, aprendes de él,” decía McAulay en la nota de prensa.

La inteligencia artificial computó su estrategia en la computadora Bridges del centro de supercomputación de Pittsburgh. La máquina jugó con los cuatro jugadores a la vez y, en vez de usar los algoritmos habituales que calculan las debilidades del rival, utilizó un algoritmo para determinar sus propias debilidades frente a las de los profesionales.

Tal y como aseguraba Sandholm, la estrategia de Libratus logró un análisis perfecto de las cartas y fue cambiando a medida que avanzaba el juego. De esa forma, el poder de Libratus permitió que una máquina resolviese un juego de información incompleta.

"Diseñamos Bridges para combinar la computación de alto rendimiento con la inteligencia artificial", decía Nick Nystrom, director e investigador principal del Centro de Supercomputación de Pittsburgh. "El triunfo de Libratus es un hito importante en el desarrollo de la Inteligencia Artificial para afrontar problemas complejos y reales."

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